Lunes 29 de mayo

Ayer celebramos el día de las ascensión del Señor, que se celebra 40 días después del Domingo de Resurrección. Se relata en la primera lectura de la liturgia del domingo:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,1-11):

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseno desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Palabra del Señor

Esta lectura, y el evangelio de ayer, nos invitan a movernos, a no quedarnos plantados mirando a Jesús como resucita sin hacer nada. Nos llama a extender la Buena Noticia, a decir lo que hemos visto y vivido allá por donde vayamos.

Alégrate María                 San Marcelino Champagnat         María, nuestra Buena Madre

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Viernes 26 de mayo

Dedicamos la oración de hoy, como cada mes de este Bicentenario, a ir descubriendo una de las vidrieras de la capilla que nos cuenta la vida de San Marcelino Champagnat. Hoy en concreto vamos a ver la que representa el momento: MARCELINO PERDIDO EN LA NIEVE, uno de los episodios de la vida de Marcelino que los Hermanos recuerdan con mucho cariño.

vidriera mayo

Comenzamos recordando este momento vivido por San Marcelino Champagnat:

 Febrero de 1826. Marcelino y hermano Estanislao visitan la escuela de Bourg-Argental en la que está enfermo el hermano Juan Bautista, que aún no tenía quince años y medio, cayó gravemente enfermo, todo indicaba que en pocos días moriría. En cuanto el Padre Champagnat se enteró de la triste noticia, partió inmediatamente, acompañado por el Hno. Estanislao (1800-1853) para llevar una última bendición al joven Hermanito antes de su encuentro con Dios. Al volver a La Valla, por los senderos oscuros de una noche que llega pronto, se encuentran con que la nieve ha borrado los caminos, al mismo tiempo que el frío congela las piernas que se hacen cada vez más pesadas.

El hermano Estanislao no puede más y cae desfallecido. Marcelino intenta reanimarle, pero no lo consigue. Juntan sus fuerzas para rezar con fe a la Virgen la bella oración cristiana “Acuérdate, Virgen María, que ninguno de los que han acudido a ti se han quedado sin tu ayuda y protección …”

En la cima del monto ven una pequeña luz, de un granjero que sale a vigilar el ganado del corral. Marcelino pide ayuda y entre el campesino y él llevan al hermano a la casa donde pasan la noche.

Marcelino estuvo agradecido siempre a María el haberle cuidado de forma especial aquella fría noche en que se perdieron en la nieve.

La presencia de María en la vida de Jesús y Marcelino

 La presencia de María en la vida de Marcelino, no se trata de la presencia de quien espera honores y alabanzas, sino de una presencia activa; no de quien viene con regalos o a deslumbrar con manifestaciones extraordinarias o milagrosas, sino una presencia que ofrece colaboración, que no nos dispensa de actuar y de hacer lo posible por acertar y por implorar su ayuda. “María, nuestra Madre común, te echará una mano”, por eso en momentos de dificultad siempre recurría a María.

Movido por el Espíritu, Marcelino Champagnat quedó cautivado por el amor de Jesús y María a él y a los demás: SEGUIR A CRISTO, COMO MARÍA, en su vida de amor al Padre y a los hombres. Al dar a su congregación el nombre de María, el Padre Champagnat quiso que viviéramos de su espíritu, convencido de que ella lo ha hecho todo entre nosotros, la llamaba Recurso Ordinario y Primera Superiora; contemplamos la vida de nuestra Madre y Modelo para impregnarnos de su espíritu, sus actitudes de discípula perfecta de Cristo inspiran y configuran nuestro ser y nuestro actuar, Dios entregó su Hijo al mundo por medio de María, por eso, nosotros queremos hacerla conocer y amar como camino que conduce a Jesús: “Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús”.

La predilección por las tres virtudes marianas de humildad, sencillez y modestia, revisten de autenticidad y amabilidad todas nuestras relaciones personales, actuemos como ella, con discreción, delicadeza y respeto a los demás, como el Padre Champagnat, buscamos en la Virgen un guía y un apoyo.

Dediquemos un minuto a nuestra oración personal, quizás estas preguntas nos puedan servir:

  1. ¿Tenemos nosotros a María presentes en los buenos y en los malos momentos o solo nos acordamos de ella ante la necesidad?
  2. ¿Qué le pedirías hoy a María?
  3. ¿Qué tienes que agradecer a María en tu día a día?
  4. ¿Has fallado alguna vez a María?

Rezamos juntos

Hoy recordamos el rezo del “Acordaos”. Es una oración llena de confianza en “nuestra Buena Madre María”. San Marcelino Champagnat (el fundador de los Hermanos Maristas) la rezaba con muchísima frecuencia. Para él siempre fue un auténtico milagro que se salvasen de perecer de frío en cierta ocasión. Recemos:

“Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, Que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo.

¡Oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.”

 

San Marcelino Champagnat                               María, nuestra Buena Madre

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Jueves 25 de mayo

Hoy empezamos el día con esta bonita oración de Santa Teresa de Calcuta

Jesús, Tú eres…

la palabra a proclamar,

la verdad que debe ser dicha,

la luz que debe ser encendida,

la vida que se debe vivir,

el amor que debe ser amado.

Jesús, Tú eres…

la alegría a compartir,

la paz que se debe dar,

el pan de vida que se debe comer.

Jesús, Tú eres…

el hambriento que debe ser sustentado,

el sediento que debe ser saciado,

el desnudo que debe ser vestido,

el sin casa que hay que acoger,

el solitario a quien se debe amar,

el despreciado que debe ser acogido.

  • Hacemos eco de la frases que nos hayan dicho algo.

San Marcelino Champagnat                                  María, nuestra Buena Madre

 

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Miércoles 24 de mayo

El apagón virtual

adictosmovil

Whatsapp, la aplicación de mensajería instantánea dejó de funcionar hace una semana durante dos horas, es el medio de comunicación por excelencia. Si queremos algo, escribimos. Si no nos contestan pronto, nos impacientamos. Quizá uno ya no se plantea la vida sin whatsapp. Pero se le podría dar la vuelta y soñar cómo sería la vida sin esa aplicación. Si fuéramos capaces de disfrutar del apagón virtual, y hasta buscarlo, en lugar de vivir enganchados a la red de contactos.

Lo primero que haríamos sería disfrutar del momento. Cantidad de veces. por querer enviar la foto, comentar la historia, o simplemente buscar compañía y entretenimiento, hemos acudido a whatsapp y nos hemos ido de donde estábamos. Me tendría que enfrentar yo solo a mí mismo. Seguro que habría muchos descubrimientos, tanto externos como internos.

Relaciones en persona. Relaciones donde ya no valdría con escribirnos de vez en cuando. Humanizaríamos esas relaciones, y pasaría a ser importante ver a la otra persona, darse un abrazo o tener conversaciones de calidad. Se pondría atención a los detalles que surgen alrededor.

Y quizá, lo más importante, tiempo de calidad. Nos hemos acostumbrado a coger el móvil cada pocos minutos, que alguien esté hablando mientras nos metemos en whatsapp. Pero se cae en el peligro de no estar en ningún sitio de verdad. Se necesita prestar atención, valorar a la gente con la que estés, dedicándote a ellos. Dar la posibilidad a que surjan cosas, o simplemente, estar.

Despertémonos mañana y tratemos de ver el amanecer. Caminemos y observemos alrededor, a la gente. Contemos las historias en persona. Busquemos a la gente. Encontrémonos a nosotros mismos. Y el apagón será la puerta de entrada de otra luz.

  • ¿Eres capaz de dedicar tiempo de calidad a tus seres queridos?
  • Damos gracias a Dios por las personas que son capaces de dedicarnos tiempo de calidad

Alégrate María…           San Marcelino Champagnat        María, nuestra Buena Madre

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Martes 23 de mayo

Inmigrantes

Hoy traemos a la oración una noticia demoledora sobre la inmigración en Europa. El mayor centro de inmigración de Italia, ha estado controlado por la mafia, y unos cuantos millones de euros de la UE destinados a inmigración, han acabado en otro sitio.

Inmigración y mafia

  • Pedimos por los inmigrantes, y por los que vivimos en los países de acogida, para que seamos capaces de respetarlos y tratarlos como merecen.

Alégrate María…               San Marelino Champagnat             María, nuestra Buena Madre

 

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Lunes 22 de mayo

Evangelio del domingo

Lectura del santo evangelio según san Juan:

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.

Nosotros conocemos a Jesús, y los hemos recibido gratis. Él nos envía a regalarlo a los demás.

San Marcelino Champagnat                                 María, nuestra Buena Madre

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Viernes 19 de mayo

Buena Madre

Mañana día 20 de mayo, es un día marcado en el calendario marista. Es el aniversario del nacimiento del padre Champagnat, y nosotros lo llamamos el día de la Buena Madre.

María es una figura muy importante para nosotros. Marcelino transmitió su amor y devoción a la Virgen a los primeros hermanos, y este sentimiento nos ha llegado a los maristas de hoy con mucha fuerza.

Hoy rezamos con la canción Buena Madre de Kairoi:

  • Damos gracias a Dios por Marcelino y por los maristas.

Recordamos que mañana sábado a las 19:30, tendremos la Eucaristía por la Buena Madre

San Marcelino Champagnat                                         María, nuestra Buena Madre

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Jueves 18 de mayo

Hermanos

Los que tenemos el privilegio de tener familia grande, sabemos que la relación entre hermanos es compleja. A medida que pasan los años, nos vamos conociendo mejor los unos a los otros y aprendemos a “cogernos el punto”. Sin embargo, con algunos la relación se puede enquistar por distintos motivos como el dinero, las envidias, o incluso acontecimientos de la infancia que nos afectaron enormemente y que no hemos conseguido perdonar.

Es como si estuviéramos condenados. Porque a pesar de todas las historias, los celos y los problemas que haya entre hermanos, no podemos hacer nada por cortar esa relación; al contrario que con los amigos, uno nunca deja de ser hermano de alguien. Por mucho que un hermano haga algo horrible, siempre será tu hermano, y a pesar de que el tiempo o la distancia se interpongan, esa unión siempre permanece. Nos gustará más o menos lo que hacen, y con algunos nos llevaremos mejor que con otros, pero siempre serán tus hermanos. Además, los hermanos dicen mucho de quiénes somos, y el vínculo que se crea en los primeros años de vida es imborrable.

Y es precisamente ese vínculo el que es reflejo del amor de Dios. Porque los hermanos nos acompañan en el camino de la vida. Los amigos y los padres son importantes, pero los primeros cambian y los segundos, salvo tristes excepciones, suelen morir antes que nosotros. Por eso la relación con los hermanos tiene mucho de promesa: la promesa de Dios de que no estamos solos, y de que Él está con nosotros todos los días (Mt 28, 20). Quizá, como ocurre con Dios, los hermanos no estén de la manera que esperamos, pero siempre están ahí. Y la relación nunca es perfecta. Pero vivir con la certeza de que tenemos compañeros en el a veces duro viaje de la vida es algo por lo que sólo podemos estar agradecidos a Dios. Agradecidos por un regalo tan grande como el de tener hermanos.

  • Damos gracias por nuestros hermanos y por nuestra familia.

Alégrate María…          San Marcelino Champagnat            María, nuestra Buena Madre

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Miércoles 17 de mayo

Seguimos con nuestra oración mensual con las vidrieras de la capilla:

El sol naciente se proyecta con toda su luminosidad sobre las vidrieras de la Capilla de nuestro Colegio, y nos muestran en policromados cuadros, escenas de la vida de San Marcelino Champagnat.

Hoy centramos nuestra atención y mirada, en una de las vidrieras de la parte central de nuestra Capilla, donde aparece San Marcelino y los primeros hermanos Maristas, Con delantal y arremangados, CONSTRUYENDO LA CASA DEL HERMITAGE

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El pan más sabroso y la comodidad más agradable son los que se ganan con el propio sudor” Cesare Cantú.

Marcelino, viendo que la casa fundacional de la Valla se quedaba pequeña, proyectó construir una nueva casa. Marcelino escogió como lugar de construcción, la naturaleza y el silencio, porque estaba profundamente convencido de la importancia del recogimiento para una vida religiosa.

A la casa le daría el nombre de Hermitage de Nuestra Señora.

Marcelino no tenía solamente previsto el lugar y el diseño de la casa, sino también la idea de construirla entre todos, como una experiencia importante de vida religiosa y fraterna.

Los discípulos del Padre Champagnat, construyendo la casa del Hermitage, arreglando la propiedad, desarrollaron en sí un espíritu de familia y una unión que habrían de resistir todas las dificultades.

Marcelino, mientras levantaba un edificio, construyó una familia religiosa.

El conjunto de circunstancias, que provocó la construcción de la casa, generó un ambiente de alegría serena y de trabajo eficaz.

Las vidrieras muestran su contenido si son inundadas de luz. Dejémonos iluminar por los ejemplos de amor fraterno, trabajo, unión, resistencia en las dificultades y alegría, de Marcelino y los primeros hermanos Maristas, en la construcción de la casa del Hermitage. Y pidamos al Señor por medio de María la Buena Madre, que nos conceda tener siempre puesto el delantal del servicio y los brazos arremangados para acoger y ayudar a nuestros compañeros. Oramos en silencio mientras escuchamos la canción:

CONSTRÚYENOS LA CASA…

 

San Marcelino Champagnat                              María, nuestra buena Madre

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Martes 16 de mayo

María y la ascensión

“Ella tira de nosotros”

Recuperamos las oraciones marianas con esta viñeta de Fano que nos habla de la Ascensión. Pero ¿qué significa para nosotros la Ascensión?

ascension

La Virgen se encuentra con su hijo en el cielo, sin las tristezas y trabajos de la vida peregrina. Claro que Dios ha hecho grandes maravillas en María. Ahora sí que podemos llamarla bendita, dichosa.

Qué gran consuelo para nosotros. Se cumple nuestra esperanza de un final feliz: una mujer de nuestra carne está en el cielo y tira de nosotros hacia arriba. Es posible la utopía de una mujer nueva, de un hombre nuevo. Podemos tener fe en la victoria de la esperanza sobre la angustia, de la belleza sobre la fealdad, de la comunión sobre la soledad.

Conocemos bien nuestro destino, sabemos bien a dónde vamos. Volvemos a la casa del Padre que nos hizo, con la naturalidad del río que muere en el mar porque acaba su curso. Nuestra nostalgia se cumple en María asunta al cielo. Nuestra muerte pierde su aguijón, creemos en la resurrección de la carne. Al final, será lo que ni el ojo vio ni el oído oyó: contemplar el rostro de Dios, el cielo, la gloria, conocer y amar sin límites ni riberas. Por algo le suplicamos a la Virgen: “Y, después de este destierro, muéstranos a Jesús”. En el cielo, por supuesto.

Rezamos juntos:

Alégrate María…             San Marcelino Champagnat          María, nuestra Buena Madre

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